Para vender consultoría online armas un programa con un resultado y una fecha, por ejemplo 90 días para que un nutricionista llene su agenda. Empiezas con una sesión de diagnóstico pagada, la ofreces a 100 conocidos y cobras el paquete completo por adelantado o en dos pagos.
Lo esencial de la consultoría online en 7 puntos
La consultoría online se vende cuando el cliente entiende qué problema le resuelves y en cuánto tiempo. Tu currículum y las llamadas eternas de regalo no cierran a nadie.
Cobrar por hora te amarra al reloj. Cobrar por resultado abre paquetes de 800, 1,500 o 3,000 dólares sin sumar horas a tu semana.
Lo difícil es filtrar, más que conseguir contactos. Una agenda llena de gente que no puede pagar te deja igual que una agenda vacía.
Una oferta, un tipo de cliente y un canal traen más clientes en 6 meses que diez ofertas mezcladas durante dos años.
El cliente se gana en la llamada de diagnóstico. Si cuelgas para mandar un PDF y esperar respuesta, la urgencia se enfría.
Una membresía o una academia alimentan tu consultoría: la consultoría te trae el caso y el producto digital te deja ingreso cada mes.
La búsqueda de consultoría online en español crece año con año según Google Trends, y el mercado global de consultoría supera los 300 mil millones de dólares según Statista.
Mira, si ya cobras por lo que sabes hacer, ya tienes la mitad de una consultoría online armada. El nutricionista que da consulta, el entrenador que arma rutinas, el contador que le ordena las cuentas a tres negocios del barrio: todos resuelven problemas por los que la gente paga.
El problema es cómo lo cobran. Cobran por sesión, la agenda se llena y ahí se acaba el ingreso, porque no hay más horas en la semana. Y entre sesión y sesión contestan WhatsApp gratis a las once de la noche.
Te digo esto porque la salida no pasa por trabajar más. Pasa por empaquetar tu criterio en un programa con resultado y fecha, cobrarlo completo y llenarlo con gente que ya confía en ti.
Qué es la consultoría online y en qué se diferencia de la mentoría, el coaching y las clases
La consultoría online es un servicio donde entras al problema de tu cliente, lo diagnosticas, le entregas un plan y lo acompañas hasta que el resultado pasa. Todo por videollamada y mensajes, viva en tu ciudad o en otro país.
Pongámoslo simple. El coach hace preguntas para que el cliente encuentre su propia respuesta. El consultor entrega la respuesta porque la sabe, y por eso le pagan. El mentor online acompaña a alguien por un camino que él ya recorrió, mezclando enseñanza y seguimiento. El profesor explica un tema.
Esa diferencia justifica un precio alto. La gente paga consultoría cuando sabe que vas a mirar su caso con criterio, decir qué se queda y qué se cambia esta semana, y quedarte hasta que el cambio ocurra.
Una consultoría online bien armada tiene tres elementos. Un resultado que cabe en una frase: el cliente entra con X y sale con Y en 90 días. Un proceso por etapas, con sesiones, entregables y revisión. Y una forma de cobrar el paquete completo y agendar sin perseguir a nadie.
También conviene separarla de la asesoría puntual. La asesoría resuelve una pregunta en una conversación y se cobra entre 80 y 150 dólares. La consultoría acompaña un cambio durante semanas y se cobra entre 1,500 y 3,000. Si las confundes, cobras barato algo que vale mucho.
Lo que la mayoría cobra vs lo que paga el ticket alto
Sesión suelta cobrada por hora
- Cliente nuevo en cero cada Zoom. No hay continuidad, no hay resultado medible.
- Cobro por tiempo. Si la sesión dura más, tú pierdes. Si dura menos, el cliente se queja.
- WhatsApp infinito de «una preguntita» entre sesiones. Trabajas gratis sin darte cuenta.
- Cobro en dólares con tarjeta internacional. Mucha gente abandona el pago.
Consultoría empaquetada por resultado
- Proceso de 90 días con entregables, sesiones y revisión. El cliente ve avance semana a semana.
- Cobro por paquete: 1,500 dólares cerrado. El tiempo se vuelve tuyo, el resultado del cliente.
- Canal único de comunicación con reglas claras. Cero WhatsApp suelto.
- Cobro en MXN, COP, ARS, CLP y PEN nativo. Menos abandono en el pago.
Mentor online, consultor o coach: qué palabra te conviene
Mucha gente que busca cómo ser mentor online quiere lo mismo que un consultor: cobrar por llevar a alguien de un punto A que le duele a un punto B que se puede medir, en un tiempo definido.
Lo que cambia es cuánto te pagan según la etiqueta. Un coach suele cobrar entre 80 y 200 dólares la hora. Un profesor en línea, entre 15 y 60. Un programa cerrado de mentoría va de 497 a 3,000 dólares. Si te presentas como profesor, te pagan como profesor.
Tu respuesta corta cuando te pregunten qué haces: «acompaño a [persona] a lograr [resultado] en [tiempo] con un proceso de [N pasos]». Si no puedes decirlo en una frase, todavía no tienes una oferta. Tienes una intención, y la intención no se cobra.
Un nicho es una persona con un problema y una fecha
El error más común es decir «ayudo a negocios a crecer». Esa frase no le habla a nadie. La dueña de una estética que quiere más clientas y el taller mecánico que no sabe cuánto gana no comparten ni un solo problema.
Para encontrar tu nicho, la pregunta útil es a quién le resolviste este problema más de tres veces, con resultados que se ven. Esa es tu cancha. La que ya pisaste, no la que te gustaría.
Un nicho que vende se escribe en una línea con tres partes: persona, problema concreto y plazo. Por ejemplo, «fisioterapeutas que quieren abrir su primera consulta en línea en 90 días». El que lo lee piensa «esto es para mí».
Tres filtros antes de quedarte con un nicho.
1. Escribe 10 nombres y apellidos de personas que hoy tienen ese problema y a quienes podrías escribirles sin pena. Si no llegas a 10, cambia de nicho o de círculo.
2. Esa persona tiene que poder gastar entre 500 y 2,000 dólares para resolverlo. Dolor sin billetera no paga.
3. El problema tiene que arder esta semana: vender más, aprobar un examen, abrir antes de fin de año. Lo que se aplaza un año no es buen nicho.
El nicho te sirve para los próximos 12 meses. Cuando ya atendiste a 30 personas ahí, puedes abrir otro. Mejor 800 personas que te entienden perfecto que 80,000 que te miran sin sentirse aludidas.
La oferta semilla: qué vendes la primera semana sin tener nada armado
La oferta semilla es lo primero que vendes, antes de tener un programa bonito. Sirve para probar que tu nicho paga, escuchar las objeciones y ajustar el proceso.
Lo que mejor funciona para empezar es una sesión de diagnóstico pagada, de 60 a 90 minutos, entre 97 y 197 dólares. Escuchas el problema, devuelves un plan en vivo y al final ofreces el programa completo a quien quiera acompañamiento.
Esa sesión es la prueba de mercado más barata que existe. Si nadie te paga 97 dólares por una hora de tu criterio, nadie te va a pagar 1,500 por 90 días. Si cierras tres sesiones en diez días, tienes producto.
Sobre la sesión armas el programa. Una regla sencilla: cobrar entre 8 y 15 veces lo que vale la sesión. Si el diagnóstico cuesta 97 dólares, el programa va de 776 a 1,455. Las primeras 6 plazas puedes abrirlas entre 497 y 997 y subir desde ahí.
Para venderla basta una página sencilla con ocho bloques: titular con la promesa, un video tuyo de 90 segundos, los tres problemas que resuelves, el método en pasos, qué pasa cada semana, un par de testimonios, el precio con plazas limitadas y el botón para agendar.
No esperes a tenerla perfecta. Si lanzas algo sencillo, vendes, escuchas y ajustas, a la tercera versión ya tienes algo que se sostiene.
Cómo armar tu oferta de consultoría sin que suene a curso
La oferta de consultoría se cae cuando suena a curso. «Te enseño a hacer X en 8 módulos». El que busca consultoría quiere que le arregles algo, y si tu oferta empieza con verbos de enseñanza, le estás vendiendo el producto equivocado.
Una oferta sólida arranca con el resultado. «En 90 días vas a tener tu agenda de consulta llena con pacientes que pagan el paquete completo» vende. «Curso de marketing para nutriólogos» no vende igual, aunque sea el mismo conocimiento.
La estructura mínima tiene cuatro bloques: a quién ayudas, de qué dolor concreto lo sacas, a qué punto medible llega y en cuánto tiempo, y qué incluye el paquete (sesiones, entregables, canal de soporte y plazo).
Cuatro errores la tumban.
1. Prometer de más. «Vas a duplicar tus ventas» suena a comercial de televisión. «Vas a tener tu sistema para agendar pacientes funcionando» suena a profesional.
2. Vender un proceso vago. «Vamos a mejorar tu marca» no se puede medir. El que paga un paquete alto necesita ver etapas, fechas y entregables.
3. Ofrecer todo junto. «Te ayudo con redes, precios, ventas y contabilidad» suena a alguien que no domina nada.
4. Enseñar todo en la propuesta. Un PDF de 12 páginas con todo lo que harías convierte al cliente en lector. Lo lee, agradece y desaparece. Muestra resultado, proceso y precio, y guarda el cómo para el que ya pagó.
El paquete de 90 días: cómo armarlo y cuánto cobrar
El paquete de 90 días funciona porque es lo bastante largo para mostrar resultado y lo bastante corto para que el cliente no se sienta amarrado. Con 30 días apenas alcanza el diagnóstico. Seis meses asustan al que apenas te conoce.
Dentro entran, como mínimo: una sesión de diagnóstico de 90 minutos, 12 sesiones semanales de 60 minutos, dos revisiones a los 30 y 60 días, un solo canal de mensajes con horario de respuesta y dos o tres entregables (diagnóstico inicial, plan de acción y reporte final).
El precio de referencia va de 800 a 4,500 dólares según los casos que ya puedas mostrar. Por debajo de 497 trabajas regalado.
La forma de cobro que más cierra es 50 % al arrancar y 50 % en el mes dos. Si el cliente no puede pagar la primera mitad sin pensarlo mucho, todavía no es tu cliente.
Por qué 497 dólares abre más puertas que 97
Parece al revés, pero un precio bajo complica todo. Con 97 dólares necesitas muchísimos clientes para vivir, y el que paga poco se compromete poco y abandona a la tercera semana. Con 497 dólares por un programa de 90 días, el cliente llega a cada sesión con la tarea hecha.
Te lo pongo en números. Seis plazas a 497 dólares en 90 días son 2,982 dólares, con seis personas a las que puedes atender bien. Para juntar lo mismo a 97 necesitarías más de 30 clientes, y ahí ya no hay tiempo para acompañar a nadie.
Esta tabla ubica las formas más comunes de cobrar lo que sabes. Son rangos, no promesas. Con audiencia pequeña y experiencia sólida, casi siempre el camino más rápido es el 1 a 1.
| Forma de cobrar | Precio típico | A quién le conviene |
|---|---|---|
| Consultoría o mentoría 1 a 1 | 497 a 3,000 USD por programa | Al que tiene experiencia probada y poca audiencia |
| Grupo cerrado | 500 a 1,200 USD por persona | Al que ya atendió de 12 a 18 clientes 1 a 1 |
| Consultoría por proyecto | 1,500 a 12,000 USD por proyecto | Al que resuelve un problema agudo de otros negocios |
| Coaching sin contenido | 80 a 250 USD por sesión | Al que acompaña sin enseñar una técnica |
| Curso grabado | 27 a 297 USD por venta | Al que ya tiene una audiencia grande |
| Membresía mensual | 27 a 97 USD al mes | Al que ya tiene una comunidad activa |
Cómo subir el precio sin perder a los clientes que ya tienes
El precio se sube por escalones. Cada vez que llenas 6 plazas al precio actual, subes entre 30 y 50 % para el siguiente grupo. Los que ya entraron conservan su precio y los nuevos pagan el nuevo. Así no rompes la confianza de nadie.
Avisa antes y di por qué: «a partir del grupo de octubre el programa pasa de 897 a 1,290 dólares porque sumo una revisión extra. Los que ya entraron mantienen su precio». Eso evita resentimientos y llena las plazas que quedan al precio viejo.
El que se queja porque subiste el precio no era tu cliente serio. El que te valora lo entiende a la primera.
Cómo cerrar el paquete en una sola llamada
Ya tienes la oferta y el precio. Falta lo que más asusta al que viene de cobrar por sesión: pedir el dinero en voz alta, frente al cliente.
La llamada de diagnóstico de 45 minutos
La consultoría se cierra en la llamada de diagnóstico. La propuesta que mandas después llega tarde, cuando el cliente ya colgó y la urgencia se enfrió.
Una estructura de 45 minutos que funciona:
1. Cinco minutos para presentarse.
2. Veinticinco minutos donde el cliente habla y tú preguntas con criterio.
3. Diez minutos donde dices en voz alta lo que ves.
4. Cinco minutos para la oferta concreta, con precio y forma de pago.
El error fatal es cerrar con «te mando la propuesta detallada». La frase que cierra suena así: «Por lo que me contaste, te propongo el paquete de 90 días por 1,800 dólares, mitad hoy y mitad en el mes dos. ¿Empezamos esta semana o la siguiente?».
Las objeciones se atienden ahí mismo. Cuando alguien dice «ahorita no tengo el presupuesto», casi siempre habla de prioridad. En vez de bajar el precio, pregúntale cuánto le cuesta seguir 90 días más con el problema. Si esa respuesta pesa más que tu paquete, ya cerraste.
De dónde salen los primeros 6 clientes sin pagar publicidad: la lista de 100
Los primeros clientes casi nunca llegan por anuncios. Llegan de gente que ya te conoce: tus clientes de antes, excompañeros, conocidos del gimnasio, la mamá de la escuela que siempre te pide un consejo. Y ahí está la cosa: esa red ya confía en ti.
La lista de 100 se arma en dos horas. Abres una hoja con tres columnas (nombre, de dónde se conocen, por dónde le escribes) y la llenas con familia, excompañeros de trabajo y de estudio, clientes pasados, conocidos del barrio y gente de redes con la que ya hablaste.
Quitas a los que no tienen nada que ver con tu nicho y te quedan unos 60 o 75. A esos les escribes a mano, 12 por día durante una semana. Nada de copiar y pegar.
El mensaje tiene tres líneas y no vende: «Hola Pedro, hace un año que no hablamos. Armé un programa de 90 días para [persona] que quiere [resultado]. ¿Te suena alguien que esté en esa situación para presentarnos?».
De esos 60 o 75 mensajes bien hechos suelen salir entre 8 y 15 conversaciones y de 3 a 6 ventas, directas o por recomendación. Si alguien no contesta en 7 días, mandas un recordatorio corto y lo dejas ahí. No ruegues.
La publicidad llega después, cuando ya tienes tus primeras 6 plazas vendidas y una página que convierte. Antes, solo quema dinero.
Cómo entregar los 90 días sin quemarte
La entrega decide el negocio. Puedes vender brillante, entregar mal y a los cuatro meses tener quejas y cero recomendaciones. O vender modesto, entregar excelente y llenar la agenda de boca en boca.
Cinco cosas claras desde la primera sesión: calendario fijo, agenda compartida, entregables por escrito, grabaciones disponibles y un solo canal de soporte. Cuando están, el cliente se relaja y ejecuta. Cuando faltan, te la pasas apagando incendios.
Prepara cada llamada. Antes de entrar revisas lo que el cliente entregó, anotas tres puntos a corregir y decides qué debe salir de esa sesión. Una llamada sin preparación se queda en plática.
No hagas el trabajo del cliente. Tú corriges, sugieres y le das tu criterio. Si te ofreces a hacerlo «para que avance», te vuelves su asistente, y al final del mes cobraste por una semana y trabajaste cuatro.
Ponle límites al soporte: un canal con horario de 9 a 6 y respuesta en 24 horas. Si dejas que te escriban al WhatsApp personal a las once de la noche, eso ya no se cierra.
Cierra con una graduación: revisas dónde empezó y dónde terminó, le das un plan para los siguientes 90 días, le pides un testimonio y le ofreces el siguiente paso si existe.
Del 1 a 1 al grupo: ganar más sin clonarte
El 1 a 1 es el modo natural para empezar. Vendes con menos pruebas, cobras más por cliente y aprendes a la fuerza dónde se traba la gente. Sin eso, después no puedes diseñar un grupo.
El grupo conviene cuando ya atendiste de 12 a 18 clientes 1 a 1, tienes tres casos con números y tus entregables están escritos. Saltar antes porque ves a otros con grupos llenos te puede costar cuatro meses con un grupo vacío.
El precio decide el formato. Si tu nicho paga más de 2,000 dólares por programa, el 1 a 1 deja la mejor relación entre calidad y margen. Si paga entre 500 y 1,200, el grupo cerrado rinde mucho más.
El primer grupo se arma con 6 a 10 plazas, cobrando entre 30 y 40 % menos que el 1 a 1, con fecha de inicio y de cierre. Mira la diferencia: 8 personas a 600 dólares por tres meses son 4,800 dólares por una sesión semanal de 90 minutos.
El error típico es bajar el precio para llenar plazas. Seis plazas a 1,200 dólares son 7,200. Treinta a 300 son 9,000, pero son treinta personas con treinta problemas distintos. Mejor menos plazas a precio firme.
El paso siguiente: membresía o academia para que el cliente se quede
El cliente que termina los 90 días cae en una de tres cajas: quiere seguir contigo, se va a aplicar lo que aprendió o quiere tener tu criterio cerca de forma continua. Para cada caja necesitas una salida.
La salida más barata es una membresía mensual de 47 a 97 dólares con una sesión grupal al mes, biblioteca de recursos y comunidad. El que pagó 1,500 dólares por el paquete se siente cómodo pagando 67 al mes para no perder el contacto.
La salida más cara es un acompañamiento mensual de 1,500 a 4,000 dólares para el que ya tiene un negocio andando y quiere un consultor a su lado, con reglas claras. Pocos lo van a querer. Los que lo quieren pagan sin discutir.
Y en paralelo está la academia. La consultoría te trae clientes de ticket alto uno por uno. Una academia online propia lleva lo mismo a cientos de alumnos que pagan menos pero suman. La consultoría te trae el caso y la academia multiplica lo que cobras sin sumar horas.
La comunidad que hace que el cliente se quede
Cuando el cliente termina el paquete y entra a una comunidad, se queda. Habla con otros, ve casos parecidos al suyo y siente que pertenece a algo más grande que un pago mensual.
La diferencia en retención se nota. Con comunidad activa y una sesión grupal al mes, más clientes se quedan y por más tiempo. Mismo precio, mismo contenido.
Errores que matan la consultoría online antes del segundo trimestre
Casi ninguna consultoría online se cae por falta de clientes posibles. Se cae por errores de operación que se podían evitar, y son los mismos que hacen renunciar a mucha gente antes del mes cuatro.
1. Cobrar por hora desde el inicio. Te amarra al reloj: el día que estás cansado cobras menos y el día que alguien cancela pierdes el espacio.
2. Un nicho amplio. «Consultoría de negocios» no le habla a nadie. «Consultoría para nutricionistas que atienden en consultorio y quieren llenar su agenda en línea» le habla a alguien con nombre y apellido.
3. Cobrar solo en dólares con tarjeta internacional. Mucha gente en Latinoamérica abandona el pago cuando ve un cobro internacional. Cobrar en su moneda quita esa fricción.
4. Vivir colgado del WhatsApp sin reglas. Sin reglas escritas, el que pagó un paquete de 90 días siente que compró acceso a ti las 24 horas.
5. Bajar el precio cuando el mes viene flojo. Cada descuento te ancla, y los que entran con descuento son los que más discuten y menos avanzan.
6. Vender sobre algo que apenas dominas. El cliente lo nota en la primera llamada. Mejor cobra menos al principio por algo que haces con los ojos cerrados.
7. Trabajar con siete herramientas sueltas: una para agendar, otra para cobrar, otra para las llamadas, otra para los archivos. Cada una cobra su mensualidad y, cuando algo falla, no sabes dónde.
8. Olvidarte del cliente cuando termina el paquete. Un correo al mes, la invitación a la comunidad y una llamada de revisión a los seis meses traen más recompras y recomendaciones que cualquier campaña.
Cuánto margen deja la consultoría frente a otros negocios
La consultoría deja buen margen y casi no cuesta empezar. Su límite es otro, y la tabla lo muestra.
Estos son rangos típicos, no promesas. Lo que te quede al final depende de cómo lo manejes, pero el orden de la lista casi no cambia.
| Modelo de negocio | Margen aprox. | Costo de empezar | Cuánto crece |
|---|---|---|---|
| Ebook / plantilla digital | 90-95% | Muy bajo | Alto |
| Curso online | 80-95% | Bajo | Muy alto |
| Afiliados de nicho | 80-95% | Muy bajo | Alto |
| Software / micro-app (suscripción) | 70-90% | Medio-alto | Muy alto |
| Consultoría / servicios expertos | 70-90% | Muy bajo | Bajo (tu tiempo) |
| Comercio electrónico (productos propios) | 30-50% | Medio | Medio |
| Dropshipping | 15-30% | Bajo | Medio |
| Restaurante / local físico | 5-15% | Muy alto | Bajo |
| Supermercado / reventa | 2-8% | Alto | Bajo |
Fíjate en la fila de consultoría. Margen alto y costo de empezar muy bajo, pero crece poco porque depende de tus horas: con 12 a 14 clientes activos en 1 a 1 llegas al máximo cómodo, y arriba de 15 la calidad se cae.
Dos cosas mueven ese límite: pasar parte de tus clientes a grupo o sumar algo digital cuando la agenda ya está llena, como un programa grabado, una guía o una membresía. Mismo conocimiento, y ya no depende de tu reloj.
Si quieres ver los negocios rentables uno al lado del otro, ahí está la comparación completa.
Consultoría, curso o membresía: por dónde empezar si ya cobras por sesión
Si ya atiendes por sesión, la consultoría online es el paso más corto. No necesitas grabar nada, ni tener audiencia, ni esperar meses de producción. Con tu lista de 100 y una sesión de diagnóstico puedes cobrar el primer paquete en dos o tres semanas.
El curso grabado viene después. Deja más margen y se vende mientras duermes, pero a un precio más bajo y necesita mucha más gente. Lo grabas mejor cuando ya sabes, por tus clientes, qué preguntas se repiten.
Si trabajas con pacientes o clientes que vuelven cada mes, como un terapeuta, un nutriólogo o un entrenador, la membresía mensual te puede convenir más que la sesión cara. Esa comparación está en la plataforma para coaches y terapeutas.
Lo decides tú. Puedes seguir cambiando horas por dinero o empaquetar lo que sabes en un programa que se cobra completo.
Dónde cobras también cuenta
Hay una fuga que casi nadie revisa: lo que se queda en el camino entre que el cliente paga y el dinero llega a ti. Comisiones por venta, porcentajes de la pasarela y herramientas que pagas dos veces sin darte cuenta.
En consultoría pesa menos porque vendes pocos paquetes caros, pero cuando sumas un programa grabado o una membresía, se nota. Una plataforma que te cobra un porcentaje de cada venta te cobra más mientras mejor te va.
Si vendes por Hotmart, revisa cuánto se queda Hotmart de cada venta: hoy cobra 9.9 % más 1.00 USD por cada venta mayor a 15 USD. Para comparar comisión por venta contra mensualidad fija, está la guía de plataforma de cursos online.
Es el modelo que castiga el éxito o el que premia que crezcas. Lo decides tú.
Cuánto cuesta arrancar una consultoría online
Poco. Para los primeros 6 a 8 clientes alcanza con un kit mínimo: agenda con cobro integrado, videollamadas, una carpeta privada por cliente y correo con tu dominio. Entre 40 y 70 dólares al mes.
Cuando ya pasas de 8 clientes conviene una zona privada para tus clientes, con grabaciones, comunidad, certificados y soporte en un solo lugar. Ahí el costo sube a unos 120 dólares al mes y te ahorras pegar cinco herramientas con cinta.
El marketing inicial cuesta cero: tu lista de 100, los grupos donde ya estás y conversaciones uno a uno. No metes un dólar en anuncios hasta tener tus primeras 6 plazas vendidas.
Email, comunidad y app móvil: la rutina que llena tu agenda sin perseguir clientes
Una consultoría online que depende solo de Instagram para llenar la agenda es frágil. El día que cambia el algoritmo o se cae la cuenta, te quedas sin clientes. Lo que sostiene tu agenda es un canal propio.
El correo es la parte que más se subestima. Cuando alguien te da su correo, te está eligiendo, y esa lista es tuya. En KursoPro pegas la clave de MailChimp, ActiveCampaign, Brevo, MailerLite o ConvertKit y queda conectado en dos minutos.
La app cierra el círculo. Tus clientes descargan KursoPro en Play Store o App Store y entran a tus recursos, tu comunidad y tu agenda desde el celular. Cuando abres espacios o lanzas una sesión grupal, les llega una notificación al teléfono.
Antes de lanzar, pregunta en tu comunidad qué problema están viviendo y qué precio les parece justo. Así lanzas con demanda que ya viste. Para vender por correo a los que ya te conocen, mira email marketing para vender cursos.
Preguntas frecuentes sobre consultoría online
¿Qué es la consultoría online y en qué se diferencia del coaching y la mentoría?
¿Cuánto puedo cobrar por una sesión de consultoría online?
¿Cómo consigo mis primeros clientes de consultoría sin pelear con anuncios?
¿Es mejor cobrar por hora o por paquete?
¿Cuántos clientes activos puedo manejar a la vez?
¿Cómo cobro en LATAM sin perder en conversión?
¿Necesito ser experto reconocido para vender consultoría online?
¿Cómo armo el paquete de 90 días que se vende?
¿Cuál es el error más caro al empezar consultoría online?
¿Vale la pena combinar consultoría con academia o membresía?
¿Necesito una certificación oficial para ser consultor o mentor online?
¿Puedo empezar una consultoría online si todavía tengo trabajo de tiempo completo?
¿Cómo manejo los pedidos de devolución?
Construí KursoPro porque me cansé de ver creadores talentosos regalar parte de su esfuerzo. El que enseña algo valioso merece quedarse con lo que gana. Tu conocimiento es tuyo. Tu dinero también debería serlo.









